Primer triunfo de Gallos Blancos
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QUERÉTARO.- Reacios a jugar buen futbol, el Querétaro le apostó a las agallas. Con los espolones bien firmes y como si se tratara de un redondel de peleas de gallos, jugaron uno de los partidos más importantes en su corta trascendencia en Primera División como si se les fuera la vida en ello.
Consiguieron su primer triunfo en 11 partidos. Carlos Reinoso celebró el 3-1 contundente sobre un equipo que ya no causa furor. Indios es un quinqué apagado, lejos de irradiar esperanza.
Fue un duelo de crasos errores, imágenes del porqué este par de equipos son los más pobres del futbol mexicano y están enfrascados en una lucha sin piedad. Les sobrepasa el nerviosismo y las deficiencias técnicas. Fue puro pundonor, victoria de riñones que sin embargo se fue labrando con facilidad conforme los de Ciudad Juárez se iban empequeñeciendo.
El atractivo inicio de los Gallos Blancos les redituó en un gol de José Piña. La afición cree muy poco en su equipo. Se ha acostumbrado a las tragedias y no se toma a pecho las derrotas, porque son comunes, pero al tratarse de una victoria ante el rival inmediato y el odiado que aspira puntos en el porcentaje, entonces es cuestión de algarabía.
Sólo el gol de Alain Nkong les desvirtuó la tarde. Entonces muy cerca del moreno jugador, los 300 aficionados que hicieron el viaje desde el norte del país echaron las cervezas al cielo y se bañaron en ellas como ritual de celebración. Hasta sus custodios impuestos por la directiva de los Gallos se rieron con ellos, “se portan muy bien, no son tan malos como nos dijeron”.
Ni en la alegría ni en la pesadumbre. Se les cayó el cielo con el duro error de César Lozano quien salió muy mal por un centro insípido de Margarito e Isaac Romo le ganó en el aire con un remate de cabeza.
La primera victoria del Querétaro estaba cerca. Ángel David Comizzo, el auxiliar de Carlos Reinoso echaba las indicaciones con aspavientos y pedía concentración definitiva. El colofón fue ese gol de Diego Chaves, el uruguayo partió por la mitad a los Indios.
Querétaro se relajó. Sabían que el partido ya no se les escaparía. Por eso fue una gran tarde, de esas que ya no se observan muy seguido por aquí. Se fueron con ganas de seguir la fiesta en medio de las notas musicales de Bobby Pulido y su canción de desvelado, seguro se van a desvelar por este triunfo.











